El gato se mira por la ventana desde abajo
trae su reposo, sosegado, obligado...
Decía que mis ojos traen tu flama,
pero tus palabras llegan distintas,
ríes por no llorar?
deja tu mano y sosiega mi deseo,
tu palabra agustada a mi oído,
mis dedos pegados a tu piel,
rueda, sosiégate, descúbrete...
Cambia de pocisión el gato y mi gusto por tí
adolece de criterio o de las palabras que predominan
en el común denominador de las palabras somnolinetas
que bizarran al actual contexto oprimido de lenguas sin saliva.
Trae las manos a mí y súdame, tuerceme la idiosincracia,
transmuta mis tejidos, sedúceme sin sosiego....
dejo en tus manos mi sol.
Me gusta mi lengua salivosa de tu sudor oscuro.
jueves, enero 28
26 de Enero
Traes el frío ancestral
el que inunda, el que restriega,
ya no eres tú la que habla ni tu sombra
sino tu ancianidad desdentada.
Hablo para tí,
me vistes en la sombra de las
mañanas acuosas y así tambien te amo,
te guardo, te vivo.
Traes este frío en la inesperada noxe
del bello recuerdo, entonces vivo el miedo
el hambre, la modestia, la investidura
que traigo desde tu piel a mis aguas,
a mis días sin viento, al desatino del convencimiento.
Traes desde tu frío la sorpresa de un cotidiano día,
y ya no dejo de creer en lo que traes desde tus lunas
silentes,
lunas como ésta, que se difrazan de aguaceros.
viernes, enero 8
viernes, diciembre 18
miércoles, diciembre 16
Habían sí, más opciones
siempre las hubo por eso no antes
esta tristeza que tendremos que sortear...
No es sólo olvido, no es sólo abandono,
no es alejarme por que sí, la razones sobran para mí
aunque no lo entiendas ya lo sabrás y abrirás tus ojos
a sabiendas de que mi mirada, mis manos, mis palabras,
mi poesía, mi tranquilidad, mi terror, mi animalidad y mi trabajo estuvieron ahí...
Ahí donde pusiste todo tu amor también lo acabaste, también heriste.
No sosegaste el paso
pediste un auxilio desigual
si la culpa es huir, cargo con eso,
siempre las hubo por eso no antes
esta tristeza que tendremos que sortear...
No es sólo olvido, no es sólo abandono,
no es alejarme por que sí, la razones sobran para mí
aunque no lo entiendas ya lo sabrás y abrirás tus ojos
a sabiendas de que mi mirada, mis manos, mis palabras,
mi poesía, mi tranquilidad, mi terror, mi animalidad y mi trabajo estuvieron ahí...
Ahí donde pusiste todo tu amor también lo acabaste, también heriste.
No sosegaste el paso
pediste un auxilio desigual
si la culpa es huir, cargo con eso,
no se si tu lo harías.
Mi ánimo no es la molestia
en estos días que todo he perdido,
ni la desesperación me aguarda,
calmo mi herencia vasca para no explotar
en una ausencia elegida.
Digo tu nombre por momentos interminables
y tus brazos estirados desde la lejanía guardan para mí
la melancolía que vieja viaja.
Sí habían más opciones:
Nosotras.
(no me quisiste creer).
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